
No estás perdido.
Tu despido.
La mejor mala noticia que te podía pasar.
“Ya no te necesitamos.”
Ahí es donde empezó tu carrera de verdad.
No en la empresa.
Fuera de ella.
Suena a frase de idiotas optimistas, ¿no?
A mí también me lo parecía el día que me echaron.
Hasta que entendí algo mucho más útil que cualquier libro de autoayuda:
No necesitas buscar trabajo.
Con lo que ya sabes hacer.
Eso vale más dinero del que imaginas.
Solo que nadie te enseñó a cobrarlo.
Ten claro una cosa.
No estoy aquí para regalarte motivos para quedarte quieto.
La vida es vender.
No hay más vueltas.
Trabajo con gente que viene de un despido.
Y todos, sin excepción, se dan de bruces con lo mismo:
Si no vendes, no hay nada.
Ni proyecto.
Convertir tu experiencia en ingresos reales
Y no se consigue en un día.
Yo lo he hecho.
Y trabajo cada semana con gente que está en ese punto.
¿Qué pasó?
Enero de 2011.
“Pedro, estás despedido.”
Suena muy distinto cuando te lo dicen por primera vez.
Como a ti, me pilló por sorpresa.
Empresa importante.
Y de repente, a la calle.
Los primeros meses fueron jodidos.
CVs.
Hasta que entendí algo que cambió todo:
El problema no era yo.
Mi experiencia no había desaparecido con el despido.
Seguía ahí.
Años resolviendo problemas.
Todo eso seguía valiendo.
Solo que nadie me había enseñado a venderlo.
Sin intermediarios.
Después de años,
Sin cuentos de seis cifras.
Es algo mucho más simple:
Si quieres ver cómo lo hago hoy,